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La dieta es uno de los pilares en el manejo de la diabetes y forma parte del tratamiento de la enfermedad .

No existe una dieta única recomendada sino que ésta debe ser individual y adaptada a la situación y las necesidades de cada paciente.

La dieta mediterránea es una excelente opción, pues ha demostrado ser beneficiosa para estos pacientes, pero no es la única, otra alternativa puede ser la Dieta Atlántica basada en frutas, pescados, verduras y cereales. En general siempre es recomendable utilizar la mayor proporción posible de alimentos naturales con elaboraciones sencillas

La recomendaciones que son válidas para todos los diabéticos es mantener el peso adecuado controlando el aporte de calorías y aumentando la actividad física

El ejercicio físico ha de ser de intensidad adecuada para cada situación clínica pues si no, puede tener importantes efectos adversos en relación con el metabolismo de la glucosa ,

Se ha de controlar los niveles de glucosa en sangre antes y después de realizarlo y consensuar con el médico el plan de ejercicio y si hay que modificar la dosis de la medicación en función de su intensidad (especialmente en personas que usan bomba de insulina) . Antes de comenzar hay que esperar el tiempo necesario para que los medicamentos hipoglucemiantes hayan sido convenientemente metabolizados y tomar un tentempié, si el ejercicios es intenso y prolongado se deberá a comer algo y beber agua durante el transcurso del mismo y después de haberlo realizado.

La fuente de hidratos de carbono debe ser principalmente a partir de cereales integrales, verduras, frutas, legumbres y productos lácteos y debe limitarse el consumo de azúcares refinados como el pan blanco, azúcar, bebidas azucaradas, zumos o dulces.

En cuanto a las grasas debe realizarse una ingesta controlada para no aumentar el aporte de calorías excesivamente, estás deben ser de buena calidad ,es preferible utilizar grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva o ricas en ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado azul, nueces, semillas, que pueden además ayudar a la prevención de la enfermedad cardiovascular .Se deben evitar en la medida de lo posible grasa saturadas presentes en los embutidos, platos preparados y bollería industrial.

El consumo proteínas ha de ser moderado y equilibrado, asegurando la ingesta de los aminoácidos esenciales, para ello las proteínas pueden ser de origen animal o a partir de una adecuada combinación de cereales y legumbres. La leche y el huevo se consideran proteínas de alto valor biológico, pues contienen todos los aminoácidos esenciales. Resaltar que en el caso de los pacientes diabéticos con ciertas complicaciones como la neuropatía diabética se debe reducir el consumo de proteínas.

Se recomienda un consumo moderado de bebidas alcohólicas, recordemos que en personas con tratamiento con insulina o ciertos hipoglucemiantes orales, el consumo de alcohol no acompañado de alimentos aumentan el riesgo de hipoglucemia.

El sodio debe reducirse en personas diabéticas con hipertensión arterial, limitando la sal añadida y evitando los productos preparados, enlatados y pre-cocinados.

Los alimentos preparados light o sin azúcares añadidos no significa que no contengan azúcar por lo tanto siempre se deberá comprobar su composición y su aporte calórico, solo la leyenda sin azúcar indica que el producto no contiene azúcar y aun así se deberá comprobar la composición del alimento.

Si se utilizan edulcorantes con el objetivo de reducir el aporte de hidratos de carbono y o el peso corporal ,debe hacerse siempre de forma moderada.

Por último recordad que la cantidad de azúcares naturales qué proporcionan las frutas y los cereales entre otros alimentos son suficientes para cubrir las necesidades de glucosa del organismo si llevamos una dieta adecuada.